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Crimen y castigo, Fiódor Dostoievski

14 octubre 2009

crimenycastigo

A lo largo de la historia, el mundo de la literatura, afortunadamente para nosotros, nos ha dejado como herencia algunas joyas literarias cuyo gran valor ha sido cuestionado en escasas ocasiones. El brillo de esas joyas siempre permanece inalterable, embelesándonos eternamente. Son muy pocas las que obtienen esa merecida inmortalidad y no quedan olvidadas en el contenedor de la mediocridad, mientras se arrugan, se amarillean y desaparecen tanto físicamente como en la mente de los lectores. Crimen y castigo, escrita en 1866, es una de esas joyas literarias que recordamos por tener unos determinados atributos que aportan el valor a la obra, entre ellos: la capacidad narrativa del escritor, ser un fiel retrato de la sociedad rusa de aquella época, su buena función estética, su novedoso carácter psicológico… Es, simplemente, nuestra herencia de Dostoievski y ésta ha influido en una amplia variedad de escritores contemporáneos.

En Crimen y castigo Dostoievski describe la Rusia que le tocó vivir. Empobrecido por el juego y las deudas familiares sufrió en sus propias carnes los mordiscos de la miseria. Esa trágica experiencia le permitió esbozar, desde la misma perspectiva que el resto de mortales, un San Petesburgo tormentoso donde los sueños no existían y la crueldad deambulaba por las calles, donde la muerte enterraba sus raíces en las casas de los más desdichados y sus gentes sentían en las plantas de los pies el punzante dolor de los gélidos adoquines. Eran tiempos de vidas duras que no sólo han quedado narradas en esta novela, sino también en otras tantas de este autor (El jugador, El idiota, Los hermanos Karamázov…) siempre barnizadas con la misma crudeza. Con ello podemos ver a un Dostoievski maestro del dramatismo que logró plasmar la desoladora realidad de esa sociedad, utilizando como instrumento una prosa realista que hipnotiza, conmueve y nos atrapa lentamente.

A través de la figura de Raskólnikov, estudiante y protagonista de la historia, Dostoievski nos conduce al complejo mundo de los pensamientos y la conciencia del ser humano. Tiene una gran maestría a la hora de expresar aquello que queda oculto en la cabeza de nuestro protagonista y transmitirlo al lector como si esos pensamientos adquirieran voz propia. Dostoievski pone el acento a la novela en la introspección psicológica y establece una dualidad en el protagonista, un desdoblamiento donde luchan, por una parte la necesidad de ocultar el crimen y por otra parte la obligación de confesarlo todo y deshacerse de ese sentimiento de culpa.

Raskólnikov comete un despiadado crimen, asesinando y robando a una anciana usurera para pagarse los estudios, planeado a conciencia y ejecutado atropelladamente, de una forma totalmente diferente a la ideada. El asesinato de las dos mujeres (la segunda la mató para eliminar testigos) le acarrea graves consecuencias en las cuales no había pensado a priori, entre ellas un sentimiento de culpabilidad que será su castigo. Esto le obliga a permanecer encerrado en una minúscula habitación alquilada donde se tortura y entabla una ardua lucha entre aquellos opuestos pensamientos que lo merman poco a poco. Hablamos de un hombre destinado a debatir consigo mismo. Todo ello le obliga a escapar de su familia, a evitar a sus amigos, a huir de la vida porque teme que alguien llegue a sospechar de él y lo delate, privándole así de misma la vida y la libertad. Como muy bien dijo Stefan Zweig sobre este personaje: “Apartado del mundo por amor al mundo”. Dostoievski define muy bien el personaje de Raskólnikov, al principio de la novela dándole bastante fuerza e ímpetu: un joven, que toma la justicia por su mano, capaz de decidir la muerte de una persona porque no hace ningún bien a la sociedad y más tarde le otorga al personaje una debilidad psicológica, un estado febril, enfermizo, obsesivo, consecuencia del peso del remordimiento de conciencia. Algo que ni el hombre más fuerte es capaz de soportar sin recurrir a la locura.

Después de disfrutar de la experiencia de leer Crimen y castigo, uno se da cuenta de la calidad que rezuman sus páginas, además de conocer la Rusia del siglo XIX gracias a sus detalladas descripciones, Dostoievski ahonda en el tema de la introspección psicológica mucho más que otros escritores de la época. Sabe muy bien centrar la novela en ese aspecto y desarrollarlo satisfactoriamente. Cuando el lector se adentra entre sus páginas es como si tuviera la sensación de estar en un restaurante o en cualquier otro evento social, disfrutando de una cena íntima con la agradable compañía de los pensamientos y los sentimientos de Raskólnikov, haciendo por nuestra parte un gran esfuerzo para imaginárselos en esa circunstancia, cada uno de ellos ocupando una silla contigua, comiendo y charlando con nosotros, y a medida que la noche va pasando ellos (los sentimientos y pensamientos metafóricamente independientes del propio Raskólnikov) van sincerándose y explicando su vida. Así se puede comprender el mundo psíquico de Raskólnikov, como personajes con tanto protagonismo como él mismo.

En definitiva, se trata de una novela densa, intensa, para leerla con paciencia, para intercalarla con otras lecturas más livianas si la encontráramos soporífera en algunos fragmentos (con frecuencia pueden llegar a serlo), pero sin abandonarla por muy lento que sea el ritmo, ya que el ejercicio de su lectura es una delicia. Podría tomar prestada la frase de Oscar Wilde para definir esta novela: “Es una obra de arte porque tiene una música tan dulce como la del violín, un color tan vivo como el de las telas venecianas y la forma plástica no menos segura y cierta como la que se revela en el mármol”. Sería un crimen y no un castigo (como lo considera todo aquel poco asiduo a la lectura) el no darle una oportunidad a esta obra magnánima de la literatura universal.

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14 comentarios leave one →
  1. 17 octubre 2009 22:53

    La leí a los 16 años para un trabajo de clase. En efecto, fue un castigo para mí pero conseguí acabarla. Quizás merezca una relectura.

  2. Carlos Garvín permalink*
    17 octubre 2009 22:54

    A mí, en ciertas ocasiones, me ocurrió lo mismo cuando en el colegio me obligaban a leer determinadas novelas. Al final las aborreces y te llevas un mal recuerdo de ellas. Pero pienso que cada novela tiene su momento, y seguro que ahora crimen y castigo la ves desde otra perspectiva. No tiene ningún desperdicio.

    Un saludo y gracias por pasarte por aqui.

  3. 17 octubre 2009 22:55

    Dostoievski fue mi escritor predilecto cuando salí del secundario, leí “Crimen y Castigo” y después, en el curso de ingreso a la universidad, me iba al patio de la facultad con “Los hermanos Karamazov” bajo el brazo que no sé si no me gustó más, sí sé que el impacto fue mayor aunque de “Crimen y Castigo” tengo escenas que, después de tantos años, aún guardo en la memoria; después leí “El idiota” pero no fue la misma sensación.
    Me quedó pendiente “Memorias del subsuelo”, libro que siempre estoy a punto de leer, entre otros claro.
    Saludos.

  4. 17 octubre 2009 22:55

    A mí me impresionó mucho la lectura de “Crimen y castigo”. Anduve esos días con miedo y en constante estado nervioso. Ese libro me marcó y desde entonces Dostoievski es uno de mis autores de cabecera. Contrario a los dos primeros comentaristas, cuando yo la empecé a leer no pude dejarla hasta que la terminé.

    A pesar de los nervios, el miedo y las demás emociones que me provocaba la historia, debo decir que quedé maravillada con el autor. Por eso me alegra tanto que hayan comentado la novela acá, porque tanto el libro como el autor son significativos para mí.

    Saludos.

  5. 17 octubre 2009 23:24

    Un clásico. Una obra fundamental. La leí hace algunos años ya, pero nunca viene mal releerla. Saludos.

  6. 17 octubre 2009 23:25

    Genial, ¡¡absolutamente genial!!.
    Sólo se me hizo pesado el tercer cuarto del libro, y teniendo en cuenta la extensión no es casi nada. Con el resto del libro volaban las páginas, me encanta ese rollo instrospectivo…
    De Dosto sólo he leído éste y Memorias del subsuelo (a ver si recupero los extractos y me marco una entrada un día de estos); tengo pendientes a los Hermanos. Espero que caigan este año.

    Muy buena entrada y muy buen libro.
    ¡Saludos!

  7. 17 octubre 2009 23:26

    Recientemente se la pasé a mi vieja para que lo leyera y quedó de una pieza, el entusiasmo hizo que ella, mi vieja, se lo pasara a su nuera quien lo leyó en la playa y en la reposera quedando también con un par de interrogantes. Borges decía que los rusos era lectura para la adolescencia, y en gran parte tiene razón, por lo menos en mi, las impresiones son más vividas. Yo recuerdo del libro un tabuco, una vieja, un asesino y algo raro. Debería releerlo, en la familia surtió efecto.
    saludos

  8. albert permalink
    17 octubre 2009 23:27

    Si, cuando en la escuela te obligan a leer una novela enseguida le tomas manias y terminas odiandolas:este es mi caso, recuerdo que el libro debia medir unos 13 cms de altura por lo tanto era realmente grueso,pero le di una segunda oprtunidad y si en verdad en muy buena, no es tan facil de leer pero es pasable, y esta nueva revicion me dijeron que esta de muerte

  9. zote permalink
    30 agosto 2010 18:08

    la lei con 18 años y mi primera impresion fue de miedo,excepticismo,y necesidad de comprender los intringulis que me podian deparar las narraciones literarias,gracias dostoy.

  10. Alejandro permalink
    2 enero 2012 14:25

    Concuerdo en todo con lo dicho en la columna, excepto en algo: no hay momento alguno en que resulte soporífero, ya que la prosa es clara, directa y sencilla; distinto es el contenido que, aunque a veces espeso, en todo momento trata temas de alto interés y de relevancia para el relato.
    Magistral obra, como casi todo el legado de Dostoievski.

    P.D.: El libro de Dostoievski que, a mi gusto, pueda contener momentos algo tediosos, es Los Demonios. Sin embargo, cada tedio se ve recompensado en la segunda mitad de la obra, que es maestralmente escalofriante y entretenida.

  11. 8 enero 2012 18:04

    Una de las mejores novelas de todos los tiempos sin duda alguna. Me ha encantado el segundo párrafo de la crítica.

  12. Justme permalink
    22 mayo 2012 23:59

    La leí a hace unos meses, me la recomendaron. La obra es excelente, no deja pasar un mínimo detalle. Y la evolución que tiene Raskolnikov es tal que hace que por varios momentos “quieras” al asesino, terrible. De todos modos el final no me cierra, se arrepintió o no? Yo pienso que no.

  13. leonela permalink
    24 octubre 2014 2:09

    A esta obra la termine de leer hace una semana, considero que es de gran extensión pero sin duda alguna es muy interesante.

  14. 21 abril 2015 0:32

    Fue un honor leer vuestra crítica. Decido seguir tus publicaciones. Yo leí esta novela para mi carrera (filosofía) en su momento, tomando como referencia a Nietzsche. Es verdad, es una novela impresionante, compleja y que realmente propone un dilema moral.

    Otra cosa, muy aparte. En cuanto al formato ¿cómo se llama la letra fuente que usas en tu ensayo? Gracias. Saludos.

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