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Tokio blues, Haruki Murakami

14 octubre 2009

tokio blues

Podría decir mucho sobre esta novela y a la vez podría no decir nada. Leerla puede llegar a ser un ejercicio muy sugestivo, hay que dejarse llevar, abandonarse con los cinco sentidos a su lectura, a través de una atmósfera triste y melancólica creada por Murakami mediante una prosa ágil y fluida, como si el libro fuera un río de suave e incesante corriente que te arrastra sin poder evitarlo cuando ya estás en su interior. Son las calles de un Tokio gris, son las historias de unos personajes adolescentes que coquetean con juegos de adultos, con el sexo, con la muerte.

Watanabe, el protagonista, tras aterrizar en un aeropuerto de Europa, reconoce una canción de los Beatles (Norweegian wood, la cual da nombre al título del libro) y asocia la melodía a varios acontecimientos de su pasado en un Tokio de los años sesenta, cuando todavía era un inocente joven universitario y andaba en busca de un lugar que ocupar en el mundo, pero sobretodo, esa canción le hace recordar con tristeza, su imposible historia de amor con Naoko, la novia de su mejor amigo. Porque, principalmente, Murakami teje una bonita historia de amor entre Watanabe y Naoko, una amor verdadero, un amor dolorosamente utópico, de aquellos que hacen mella y sobreviven a la tempestad de los años. Gracias a ese flashback vamos conociendo la vida de Watanabe y la de sus amigos, errantes, indecisos, trastornados, depresivos… La historia no se caracteriza por tener una trama de acción frenética sino que los acontecimientos se dan el relevo a paso lento y ello nos permite ahondar en los sentimientos de cada uno de los personajes. Habla sin tapujos sobre el suicidio, sobre la complicada adolescencia, sobre el amor más allá de los límites del amor. Todos, con un mínimo esfuerzo, nos podemos sentir identificados con esta emotiva historia barnizada de cotidianeidad y protagonizada por unos personajes muy vivos, que sienten con intensidad, que sufren por la vida… y ello (el hacernos sentir partícipes) lo acentúa el escritor utilizando un lenguaje bastante cercano, sin florituras, directo y sencillo.

Esta primera novela catapultó hacia una vida de lujosa fama al escritor japonés Murakami, también ganador de varios premios (Noma, Yomiuri, Tanizaki y el Franz Kafka) que consiguió vender más de cuatro millones de ejemplares en todo el mundo. Tokio blues puede ser una buena elección para iniciar el contacto con la literatura oriental actual. Por lo menos, personalmente, gracias a él ha crecido mi interés por la literatura de este país, unas veces tan lejano y otras tantas cercano y próximo. Así, sediento de más novelas asiáticas, en mi lista de prioridades a Murakami le sucedieron Oé, Mishima, Banana Yoshimoto y otros tantos autores hasta ahora desconocidos para mí.

Es un libro de lectura agradable y adictivo que te obliga a tenerlo cerca de la mesilla de noche para leerlo en soledad, en el silencio sepulcral de la madrugada, allí donde nadie nos impida mantener fija la mirada entre sus páginas. Simplemente, una delicia.

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7 comentarios leave one →
  1. 17 octubre 2009 21:38

    Hace poco compre el libro y esta buena reseña invita a leerlo, espero hacerlo pronto, una vez salga de Vida y destino y de la Maravillosa vida breve de Oscar Wao que me tienen atrapado.

  2. Juan Carlos permalink*
    17 octubre 2009 21:52

    Buff no sé si es muy aconsejable leer Murakami después de haber leído “Vida y Destino”; uno se acostumbra al nivel de tensión del clásico de Grossman y después es posible que sepa a muy poco el estilo sosegado y reflexivo de Murakami.

    Pero vamos, nunca está de más probar a ejercer un poquito la literatura de contrastes.

  3. 17 octubre 2009 21:54

    En lo que a mi respecta, considero que lo mejor de Murakami es: La caza del carnero salvaje y la cronica del pajaro que da cuerda al mundo.
    Lo demás goza de un prestigio y una fama que, estimo, se evaporará con el tiempo…

    Sea como fuere, es un autor brillante.

    En fin, saludos.

  4. 17 octubre 2009 22:47

    Yo pensé que me había gustado (no había leído ninguna novela con ese tinte oriental,) hasta que leí Kafka en la orilla; entonces me di cuenta que no. Que la historia no me gustaba y los personajes no me caían bien, excepto Midori (creo que era). Demasiao adolescente atormentao y deprimido a lo Kurt Cobain, pero encima sin expresarse. Vamos, que no me había aportado gran cosa….

    No sé, no sé….

    Kafa en la orilla me enamoró.
    Y el que dice Humanoide, no tengo el placer de conocerlo…..

  5. Carlos Garvín permalink*
    17 octubre 2009 22:48

    Aparte de esta novela, también he leído: “Sputnik, mi amor” y, en comparación, ésta última es mucho más floja. Tengo ganas de probar con “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo” y sobretodo “Kafka en la orilla”, de la que siempre escucho halagos. Quizás me ocurra lo mismo que a Katrina y al leer otras novelas “Tokio Blues” pierda esa mágia que consiguió conquistarme, o quizás no serán otras novelas las culpables, sino el simple paso de los años que te hace ver las cosas desde otra perspectiva cuando intentas releer la misma novela que una vez te encandiló. Cada libro tiene su momento.

  6. 17 octubre 2009 22:49

    “Kafka en la orilla” no me dejó muy satisfecha. Aunque en un principio estaba fascinada, en cierto punto me pareció que la trama se le fue de las manos al autor.
    Compré “Al sur de la frontera, al oeste del sol” y “Tokio blues”.
    Muy buena reseña, voy a leer esta última en breve.

    Saludos.

  7. 17 octubre 2009 22:50

    A Murakami lo empecé a leer este año. Sinceramente no sé cómo llegué a las últimas páginas de “Tokio Blues” y de “Kafka en la orilla”. En el primer caso, todo esta teñido de melancolía, y uno predispuesto para ellos (actualmente temporalmente curado), y con la segunda novela, definitivamente me atrajo ese lado onírico y la mención de los gatos.

    Luego leería dos novelitas más que inciden en el tema amoroso: “Sputnik, mi amor” y “Al sur de la frontera, al oeste de sol”, con el suficiente número de páginas que no las hacían tediosas. Un descubrimiento leer sus relatos reunidos bajo el título de “Sauce ciego, mujer dormida”, leer los relatos que luego formarían parte de sus narraciones más extensan.

    Pero la que verdaderamente me ímpactó (hasta hacerla una de mis favoritas), es “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”. Impresionante! (si hago un recuento de fin de año, la incluiré como una de las mejores novelas leídas).

    Espero leer pronto “El carnero salvaje” y “After Dark”.

    Saludos,
    R

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