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Manhattan Transfer, John Dos Passos

16 octubre 2009

manhattan transfer

Son pocas las ocasiones en las que uno se tropieza con alguna obra que le llame la atención por ser ésta diferente a lo antes visto, leído, escuchado, sentido o experimentado. Uno agradece tal grado de osadía en un artista sea del calibre que sea. Nos permiten respirar un aire fresco y nuevo del normalmente ya viciado por la tradición. De la arriesgada inventiva de esos artistas nacen nuevas concepciones de hacer arte respecto a todo lo anterior. Este fue el caso de la obra de John Dos Passos, escritor de los años veinte que pertenece a la llamada Generación Perdida, junto a Faulkner, Hemingway, F.S. Fitzgerald y otros compatriotas, autores que compartían una misma preocupación social y que fueron la base de un nuevo resurgimiento literario.

Manhattan Transfer, escrita en 1925, es una novela diferente. Cuando utilizo este adjetivo me refiero sobre todo a una sustitución de la narración lineal por una forma de relatar basada en la simultaneidad, nada común hasta entonces. Se trata de un conjunto de capítulos no directamente relacionados entre sí, como si fueran recortes de la realidad que una vez extraídos de su lugar natural han sido enganchados artificialmente uno al lado del otro sin un sentido aparente, y recalco, solamente aparente. Es decir, su trabajo es sinónimo de experimentación, de riesgo artístico e innovación. Es una obra digna de ser recordada porque Dos Passos fue uno de los pioneros en romper de esta forma con la tradición y crear una nueva literatura vanguardista que sirvió de modelo para otros autores que escribieron después y tomaron prestada esta forma de contar las cosas.

Esta novela pretende ser un retrato de la ciudad de Nueva York de los años veinte, concretamente del tumultuoso Manhattan. Una ciudad que estaba creciendo a pasos de gigante, un revoltijo de culturas, un lugar al que acudían personas de todos los rincones del mundo en busca del sueño americano. Dos Passos crea un escenario compartido por decenas de personajes de todas las clases sociales, sean ricos o pobres; de diversos lugares del mundo, sean irlandeses, franceses, canadienses… A consecuencia de este mestizaje, tanto urbano como literario, existe por lo tanto una variedad de registros, desde expresiones coloquiales hasta expresiones más cultas. El Nueva York de Dos Passos es un lugar donde el acento al hablar inglés nunca es el mismo. Sin embargo, lo que realmente tiene de particular esta novela, y digamos de novedoso, es la técnica utilizada por su escritor a la hora de confeccionar este entramado tan variopinto. Principalmente, se caracteriza por ser una historia fragmentada y de lectura rápida. Dos Passos, graduado en artes, traslada la técnica del collage de la pintura a la literatura. Consigue unir diversas historias que en un principio no tienen apenas relación entre sí, en ocasiones poniendo más énfasis en unas que en otras, para formar como una especie de puzzle compacto, un efecto mosaico, dotado de cierto sentido. La tarea no resulta nada fácil, ya que las piezas de este puzzle no son, digamos metafóricamente, de la misma naturaleza o de un tamaño similar pero aún así esto no se convierte en un inconveniente para lograr ensamblarlas a la perfección. En pintura, el collage consiste en sobreponer imágenes, fotografías, recortes de periódico y una larga lista de materiales que unidos forman un nuevo elemento. Esta es la idea de Manhattan Transfer, a partir de elementos extraídos de la realidad como pueden ser noticias que aparecieron en el periódico de la época, canciones de los años veinte, testimonios, anécdotas de los nuevos inmigrantes… consigue construir una nueva realidad pero ficcional. Esto se puede entender como el mundo de lo posible al que se refería Aristóteles. El resultado es una realidad equilibrada, racional. Dos Passos nos sitúa ante un mundo que no es real pero sí posible. Es una forma diferente de mirar a ese Nueva York a través de los ojos de Dos Passos. Una manera fragmentada de la realidad que no perjudica a la totalidad del resultado.

Ante todo hay que saber hacer esta lectura de la obra y no entenderla como un conjunto de historias inconexas, saltos abruptos y personajes dispersos porque sino nos la estamos perdiendo. Hay que saber mirarla. Los protagonistas no son los propios personajes de cada una de las historias y nos percatamos de ello al observar que han sido descritos superficialmente ignorando su interior ya que aparecen de forma esporádica, a ráfagas. El verdadero protagonista es la misma ciudad, el denominador común de todos ellos, el lugar donde se emplazan esos sucesos. El lector es como un espectador sentado en la butaca de un cine que observa el comportamiento de los personajes con cierta mirada cinematográfica. Cada fragmento, cada capítulo, es una pieza que da color y vida a la ciudad, que muestra su carácter interno y entre todas las piezas se forma una imagen global de la vida urbana en Nueva York. En general, es una obra que expresa muy bien su tiempo y todavía sigue siendo actual. En ella se habla de guerra, de la llegada de inmigrantes en pésimas condiciones, de un mestizaje callejero y una lucha por subir desde el último escalón de la sociedad hacia el éxito, con todos los problemas que ello comporta.

En definitiva, es un buen libro con un estilo poco común. Un estilo que otros escritores han querido seguir o han tomado como referencia. Es el caso de Camilo José Cela con su novela La colmena, lugar de encuentro de una pluralidad de personajes (abejas), compartiendo un mismo escenario (colmena). O la novela de Eduardo Mendoza, La verdad sobre el caso Savolta, quien también montó una historia como quien monta un mosaico mediante recortes de periódicos, informes judiciales, cartas, etc. Es, por lo tanto, clara la influencia de Dos Passos en la literatura universal. En mi caso, me tropecé por causa del azar con ella pero, ahora, teniendo conocimiento de sus virtudes, no hay que dejarla escapar, uno debe provocar el tropiezo, uno debe leerla si es amante de la literatura.

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7 comentarios leave one →
  1. Carmen Alegría permalink
    25 mayo 2011 22:17

    Me parece muy interesante el anális del libro, aunque es importante que se investigue lo de “generación maldita” por que yo más bien sé que pertenece a la “Generación perdida”

    • 26 mayo 2011 12:39

      Hola, Carmen. Tienes razón, se trata de la Generación perdida. Ha sido un error en el texto. Ya está corregido. Gracias por pasarte por nuestra página.

      Un cordial saludo.

  2. Jamil Rey permalink
    8 marzo 2013 13:46

    He tomado interés por leer a John Dos Passos …y me parece interesante. No sé como conseguir el libro, parece que por la antigüedad se me hace algo difícil. Vivo en Lima-Perú si alguien tiene idea avíseme.

    • Arturo permalink
      18 marzo 2013 2:13

      Yo encontré el libro en Quilca, pasta dura y, en verdad, es un placer leer ese mosaico neoyorquino. Date una vuelta por ahí (pero de tienda en tienda que en la que menos esperas la puedes encontrar) o en Amazonas (en un stand de un chico llamado Aberlado: si no tiene, te lo consigue) Saludos.

  3. Florentino A. permalink
    30 marzo 2013 18:51

    Reblogged this on Los Sueños de Piedra.

  4. Florentino A. permalink
    30 marzo 2013 19:01

    Me parece bastante interesante la comparación con un collage, creo que es una figura que funciona para tratar de entender tanto el estilo como la intención de Dos Passos, aunque esto se hace mas evidente en la trilogía USA, en esos libros el norteamericano demuestra el poder de su narrativa y estilo. Empuja los limites, no hay duda de eso.

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  1. 14 de enero « ¿Qué escritor nació el…?

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