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El burgués gentilhombre, El enfermo imaginario, Casamiento a la fuerza, Molière

17 octubre 2009

Personaje polémico y celebrado en su tiempo, Jean-Baptiste de Poquelin (1622-1673), más conocido por el pseudónimo de Molière, es hoy considerado no solo uno de los mayores escritores de la literatura francesa, sino el artífice incuestionable de la renovación teatral del S.XVII, a la altura de autores como Shakespeare o Eurípides. Molière fue hijo de uno de los ocho tapiceros del rey, por lo que su familia, a pesar de ser burguesa, gozaba de una posición social elevada, motivo por el cual el futuro escritor pudo tener una nutrida educación, primero con los jesuitas, y más tarde en la Universidad de Orleans, donde estudiaría Derecho, aunque jamás llegaría a practicar la abogacía. También, debido al cargo de su padre, tuvo Molière la oportunidad de conocer muy bien la aristocracia y la alta burguesía de la Corte, que aborreció siempre, y que posteriormente darían mucha materia a sus obras satíricas.

Familiarizado con el teatro desde pequeño, en 1643, Molière, con 21 años, habiendo conocido a los Béjart, familia de comediantes, y en especial a Madeleine Béjart, de quien se enamora, decide no proseguir el oficio de su padre y abandonar su vida burguesa para dedicarse al teatro. Así, el 30 de junio de este mismo año fundó, junto a la familia Béjart, la compañía L’Illustre Théâtre, que dirigiría Madeleine hasta que en 1650 Molière tomara el puesto. L’Illustre Théâtre viajó por toda Francia y cosechó, a pesar de algunas dificultades, notables éxitos. Molière, después de algunos intentos infortunados, y habiendo renunciado a su vena trágica, estrenó en 1655, con 33 años, su primera pieza, L’Étourdi (El atolondrado), a la que seguiría la copiosa producción que le valió fama como uno de los mayores comediógrafos de su tiempo.

En 1658, la compañía de Molière volvería a París, donde representarían para la Corte, junto a una tragedia de Corneille, una comedia del mismo Molière, Le Docteur amoreux, que tuvo gran éxito. Protegido desde entonces por Luís XIV, Molière pasaría a ser nombrado en 1664 responsable de los divertimentos de la Corte y, en 1665, su compañía, Compañía del Rey. A pesar del tributo que como cómico y escritor se le rendía a Molière, también es cierto que sus ácidas sátiras y burlescas caricaturas, dirigidas a menudo contra personajes bien reconocibles por el público, le valieron abundantes y poderosos enemigos. También fueron frecuentes los enfrentamientos con la Iglesia, la presión de la cual hizo que el rey prohibiera su Tartufo (1664) hasta el año 1669. Sea como fuera, lo cierto es que de este periodo datan algunas de sus mejores y más conocidas obras, entre ellas: Escuela de mujeres (1662), Tartufo (1664), Don Juan (1665, inspirada en el Burlador de Sevilla de Tirso de Molina), El misántropo (1666) o El burgués gentilhombre (1670), entre muchas otras.
Habiendo perdido, en 1673, el favor del rey, y muy mermada su salud a causa de una probable tuberculosis crónica, Molière sufrió este año un ataque mientras representaba la cuarta función de su última obra, El enfermo imaginario. Murió pocas horas después, en su domicilio. Las autoridades eclesiásticas rechazaron enterrar a Molière cristianamente, a razón de la excomunión impuesta a todos los cómicos, pero la intercesión de Luís XIV posibilitó finalmente su inhumación, con la condición de que se hiciera del modo más discreto y secreto posible. Así, el 21 de febrero de 1673, Molière fue enterrado de noche en el cementerio de Saint Joseph. Sin embargo, y a pesar de la discreción y las precauciones, una gran multitud se reunió para dar el último adiós a este gigantesco e ilustre comediógrafo.

Las obras de Molière se enmarcan perfectamente en el incipiente clasicismo francés, que tanta representación encontraría en el teatro. Contemporáneo de figuras como Pascal, La Fontaine o Claude Lorrain, la moral de sus piezas va dirigida a ensalzar la razón y el buen sentido, y a caricaturizar aquel que no acepta restar en el sitio que por naturaleza le corresponde. Así, los usos de la nobleza, las pretensiones de los burgueses y nuevos ricos o la vacua pedantería de los supuestos doctos serán blanco continuo de las burlas de Molière. En sus comedias, los personajes, a pesar de inspirarse a menudo en individuos concretos, describen tipos, modelos de temperamento humano, lo que explica la actualidad de sus obras. Las extravagancias o pretensiones ridículas de estos caracteres condicionan la vida y la normalidad de aquellos que los rodean, lo que los lleva a buscar una solución, de carácter a menudo jocoso. En su prólogo a la traducción catalana de Josep Carner, decía Carles Riba que, a rasgos generales, estas comedias «retratan la desorganización o alteración que en una familia o una sociedad producen el vicio del señor o de uno de sus miembros»; en el caso de las comedias que nos ocupan (a excepción de Casamiento a la fuerza), no se trata tanto del vicio como de los singulares delirios de sus protagonistas, que entran en un conflicto evidente con los intereses y aspiraciones de su familia, que generalmente se plantea en términos del matrimonio de la hija (o el hijo, en otras obras).

El burgués gentilhombre (1670), comedia-ballet originalmente representada con música de Jean-Baptiste Lully, describe las pretensiones del viejo M. Jourdain, burgués enriquecido cuya máxima aspiración es pasar a formar parte de la nobleza. Para ello se hace enseñar todo aquello que en su opinión pueda acercarle a a la condición de gentilhombre: música, baile, esgrima, filosofía,… al mismo tiempo que se hace diseñar caros y grotescos vestidos. Sus servidores no pueden sino considerarlo grotesco e ignorante, pero fingen honrarlo para conservar su mecenazgo. Por su parte, el conde Dorimante aprovecha la fascinación casi religiosa de Jourdain por la nobleza para sonsacarle grandes cantidades de dinero, prometiéndole a cambio, falsamente, los favores del rey y de la bella marquesa Dorimène, a quien Jourdain, aun siendo casado, ama sin ser correspondido. El delirio quijotesco de Jourdain supondrá un obstáculo, por otro lado, a los deseos de matrimonio de su hija Lucile, enamorada de Cleonte, que a pesar de ser rico no pertenece a la aristocracia. Para solventar el problema, los personajes idearán una disparatada farsa para hacer creer a Monsieur Jourdain que su hija se casa con un poderoso y rico noble árabe, concediéndole a él la fingida dignidad de mamamouchi.

En El enfermo imaginario (1672), su protagonista, Argon, cree, convencido por sus médicos, sin estarlo, que está mortalmente enfermo, aún sin saber de qué, y que sobrevive gracias a las continuas purgas y sangrías que ellos le practican. Por ello, quiere que su hija Angélique, enamorada de Cleante, se case contra su voluntad con un joven médico. Béline, la segunda mujer de Argon, prefiere sin embargo encerrar a Angélique en un convento, para adueñarse así de las riquezas de su marido. Como en la pieza anterior, una farsa servirá para descubrir las cosas y llevar la historia a un fin feliz, despidiendo los pedantes médicos y proponiendo que el mismo Argon se licencie médico para tratarse a sí mismo. No hace falta decir que toda la comedia es una incisiva caricatura de los médicos de aquel tiempo, totalmente rudimentarios, cuyo impreciso saber, de raíz hipocrático-aristotélica, se basaba en una copiosa, pedante y vacía terminología, y en la combinación, casi siempre inútil, de purgas, ingestas y sangrías.

Casamiento a la fuerza (1664) es un pequeño y sencillo divertimento, una breve pieza de un solo acto y con alguna diferencia respecto a las principales comedias de Molière. En este caso, el protagonista es el ya viejo Sganarelle, que con cincuenta y tantos años está a punto de contraer nupcias con Dorimène, joven hermosa pero infiel, cuyo deseo es únicamente recibir en herencia sus riquezas. Justo antes de este matrimonio, Sganarelle se planteará si realmente está obrando correctamente, por lo que reflexionará sobre la naturaleza y conveniencia del matrimonio, consultando amigos, filósofos y egipcianas, con inútiles resultados en todos los casos. Este simple planteamiento sirve a Molière de pretexto para satirizar, como de costumbre, los vicios y extravagancias frecuentes en la sociedad de su época: viejos que piensan en el matrimonio a deshora, familias de intrigantes que buscan el matrimonio de interés, o sobre todo, la ridiculez de los filósofos, tanto los aristotélico-escolásticos, con su charla petulante, como el escepticismo pirrónico y otras peculiares doctrinas. En cualquier caso, la particularidad de esta comedia radica en que no vemos, como en las anteriores, las consecuencias que tiene en un grupo o familia la corrupción de un solo miembro, sino que en este caso el envilecimiento se traslada a todo el conjunto, deviniendo aquél que inicialmente pareciera más culpable, Sganarelle, la víctima final de una sociedad descompuesta y esperpéntica.

¿Ocultaba en realidad la mordaz sátira de Molière una mirada escéptica e incluso afligida hacia el tiempo que le tocó vivir? No lo dudo. Carles Riba nos avisa a este respecto: «La risa cesa, en Molière, con la representación y deviene finalmente seriedad: la seriedad con que observara el mismo Molière, llamado, por sus compañeros, “le contemplatif”». A pesar de haber fracasado como autor de tragedias, lo cierto es que las comedias de Molière tienen en su esencia algo de fundamentalmente trágico. El problema más inmediato queda resuelto, claro, con un embuste cómico, pero resta todavía un conflicto de fondo, mucho más grave. ¿Seguirá el burgués Jourdain, después de las nupcias, creyéndose un Mamamouchi? ¿Persistirán él o el enfermo imaginario Argan en sus delirios? ¿Qué clase de vida espera al pobre Sganarelle? En vano interrogamos las obras, una vez el telón ha caído. Con la palabra fin, la comedia desaparece a la postre para dejar paso a la auténtica literatura.

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One Comment leave one →
  1. 30 noviembre 2009 20:17

    hace unos meses tuve la fortuna de leer burgues gentil hombre, fue una comedia que aunque me gusto, nunca me termino de convencer, sin embargo Moliere es un gran maestro, a pesar de los años sus comedias siguen teniendo una tematica y conflicto actual y siguen siendo interesantes de adaptar.
    me ha encantado tu blog, y la reseña sobre moliere, me encataria afiliarte a mi blog : http://sabiouswords.blogspot.com/
    espero la respuesta, gracias bye!

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