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Leche, Marina Perezagua

13 junio 2013

leche

Después de publicar Criaturas abisales, Marina Perezagua vuelve con una nueva colección de relatos tan bellos, desconcertantes y originales como los anteriores. Se respira, de nuevo, esa forma de escribir, íntima y personal, que caracteriza a Marina, esa desenvoltura al narrar transformando en fácil lo difícil, esa firma propia donde cada frase es como un verso, donde se cuida cada palabra, donde rebosa elegancia en la escritura.

Leche reúne catorce cuentos repletos de una gran imaginación, de sueños, fantasías y buen gusto. La cubierta del libro, ilustrada por Walton Ford, ya anticipa y avisa al lector de lo que va a hallar en su interior. Una cubierta hermosa para un libro hermoso. Además, el título no podía ser más adecuado. La leche, esa sustancia esencial que da la vida (en todos los sentidos), aquello que alimenta al recién nacido y también ayuda a fecundar un nuevo ser. Marina habla en su obra de la vida, y consecuentemente de la enfermedad, de la crueldad y del dolor. También hay sitio para el amor, y especialmente para la sexualidad, tratada desde una visión que abarca todas las posibilidades.

El libro comienza con un relato que narra la brutalidad de Hiroshima desde los ojos de un testimonio que vive muy intensamente su sexualidad. Continúa con la historia de una muchacha que es capaz de emular la muerte y asistir a su propio funeral. Le siguen el dolor de una mujer desesperada por recuperar la figura de su marido destrozada tras la guerra, un minotauro, la obsesión de un padre por una bellísima imagen en mitad del mar, la preocupación de un conductor de camiones que pierde la memoria durante el trayecto… Y termina con un suceso, que ocurrió de nuevo en Japón, cruel y desgarrador. A pesar de sus diferencias, en todos los cuentos aparecen la sorpresa y el desconcierto, y deambula, ya sea directa o indirectamente, la leche, el deseo por vivir. Son historias a veces oníricas, y a veces se nutren de la realidad, dramáticas pero a la vez posibles. La escritura de Marina es una mezcla entre lo real y lo fantástico, entre lo híbrido y lo terrible. Historias que conmueven, personajes nada comunes que nadie antes se atrevió a dar vida, una literatura cosmopolita, una escritura que defiende lo diferente. Marina no solo logra hacer disfrutar y fascinar estéticamente al lector durante este viaje literario, sino que también lo hace reflexionar sobre la condición del ser humano.

En resumen, y haciendo referencia a una de tantas frases que me han gustado del libro, Marina es capaz de contar aquello que no se puede imaginar. Merece la pena empaparse de su poesía, embriagarse con sus historias, disfrutar de lo bello y lo grotesco de las criaturas que habitan el libro. Tras la publicación de este segundo trabajo Marina se consolida como una futura promesa de la literatura. Es por ello, que no solo recomiendo encarecidamente la lectura de Leche, sino también de Criaturas abisales, porque se sorprenderán al descubrir y toparse con la voz de esta joven y genuina escritora.

Los libros del lince, 2013.

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One Comment leave one →
  1. 23 septiembre 2013 3:25

    Hola.

    Te he nominado al Liebster Award, un reconocimiento de la Comunidad WordPress. Aquí te dejo las indicaciones: http://blogniebla.wordpress.com/liebster-award/

    Un abrazo,

    Jerónimo Alayón Gómez
    http://blogniebla.wordpress.com/

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